
8 de octubre de 2026
Milo crece bajo la presión de ser un gran bailarín de malambo y el hijo "perfecto". A sus 9 años, se ilusiona con la idea de tomar las riendas de su vida y escapar de las exigencias que sus padres cargan sobre sus hombros: lavar los platos, cocinar, colgar cuadros, entrenar malambo por las noches. Él quiere otra cosa. Sueña con viajar en trenes y conocer la Ciudad de Buenos Aires, de la que tanto ha oído hablar en películas. Pero para emanciparse de aquello que lo ata y soñar más alto, deberá atreverse a un nuevo viaje: el de la soledad.